HOY VIVIERNES 17 DE JUNIO EL EVANGELIO ES EL XI DEL TIEMPO ORDINARIO
¿DONDE TENEMOS NUESTRO CORAZÓN? ¿LO TENEMOS APEGADO AL MUNDO, OLVIDANDONO DE DIOS Y DE TODAS LAS COSAS? EN EL EVANGELIO DE HOY SE NOS DICE QUE LA LUZ DE NUESTRO CUERPO PROVIENE DE NUESTROS OJOS, ES DECIR NUESTROS OJOS, DEBEMOS MANTENERLOS FIRMES Y SEGUROS DE TAL FOMA QUE REALMENTE SEAN, DE TAL MANERA QUE NUESTROS OJOS SON CAPACES DE DEJARNOS TODO UN DÍA O TODO UNA JORNADA SINO NO SABEMO CONTROLARLO.
A CONTINUACION, INSERTO EL EVANGELIO DEL DÏA, LEAMOSLO Y MEDITEMOSLO INTENTANDO APROVECHAR NUESTROS PARA QUE NOS HAGA VER CUAL ES NUESTRA MISION EN LA TIERRA
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: Viernes XI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 6,19-23): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y roban. Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
»La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso; pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!».
Comentario: Rev. D. Lluís RAVENTÓS i Artés (Tarragona, España)
«Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben»
Hoy, el Señor nos dice que «la lámpara del cuerpo es el ojo» (Mt 6,22). Santo Tomás entiende que con esto —al hablar del ojo— Jesús se refiere a la intención del hombre. Cuando la intención es recta, lúcida, encaminada a Dios, todas nuestras acciones son brillantes, resplandecientes; pero cuando la intención no es recta, ¡que grande es la oscuridad! (cf. Mt 6, 23).
Nuestra intención puede ser poco recta por malicia, por maldad, pero más frecuentemente lo es por falta de sensatez. Vivimos como si hubiésemos venido al mundo para amontonar riquezas y no tenemos en la cabeza ningún otro pensamiento. Ganar dinero, comprar, disponer, tener. Queremos despertar la admiración de los otros o tal vez la envidia. Nos engañamos, sufrimos, nos cargamos de preocupaciones y de disgustos y no encontramos la felicidad que deseamos. Jesús nos hace otra propuesta: «Amontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben» (Mt 6,20). El cielo es el granero de las buenas acciones, esto sí que es un tesoro para siempre.
Seamos sinceros con nosotros mismos, ¿en qué empleamos nuestros esfuerzos, cuáles son nuestros afanes? Ciertamente, es propio del buen cristiano estudiar y trabajar honradamente para abrirse paso en el mundo, para sacar adelante la familia, asegurar el futuro de los suyos y la tranquilidad de la vejez, trabajar también por el deseo de ayudar a los otros... Sí, todo esto es propio de un buen cristiano. Pero si aquello que tú buscas es tener más y más, poniendo el corazón en estas riquezas, olvidándote de las buenas acciones, olvidándote de que en este mundo estamos de paso, que nuestra vida es una sombra que pasa, ¿no es cierto que —entonces— tenemos el ojo oscurecido? Y si el sentido común se enturbia, «¡qué oscuridad habrá!» (Mt 6,23).
viernes, 17 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
EVANGELIO CORRESPONDIENTE AL JUEVES XI DEL TIEMPO ORDINARIO
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: Jueves XI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 6,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
Comentario: Rev. D. Joan MARQUÉS i Suriñach (Vilamarí, Girona, España)
«Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial»
Hoy, Jesús nos propone un ideal grande y difícil: el perdón de las ofensas. Y establece una medida muy razonable: la nuestra: «Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» (Mt 6,14-15). En otro lugar había mostrado la regla de oro de la convivencia humana: «Tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros» (Mt 7,12).
Queremos que Dios nos perdone y que los demás también lo hagan; pero nosotros nos resistimos a hacerlo. Cuesta pedir perdón; pero darlo todavía cuesta más. Si fuéramos humildes de veras, no nos sería tan difícil; pero el orgullo nos lo hace trabajoso. Por eso podemos establecer la siguiente ecuación: a mayor humildad, mayor facilidad; a mayor orgullo, mayor dificultad. Esto te dará una pista para conocer tu grado de humildad.
Acabada la guerra civil española (año 1939), unos sacerdotes excautivos celebraron una Misa de acción de gracias en la iglesia de Els Omells. El celebrante, tras las palabras del Padrenuestro «perdona nuestras ofensas», se quedó parado y no podía continuar. No se veía con ánimos de perdonar a quienes les habían hecho padecer tanto allí mismo en un campo de trabajos forzados. Pasados unos instantes, en medio de un silencio que se podía cortar, retomó la oración: «así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Después se preguntaron cuál había sido la mejor homilía. Todos estuvieron de acuerdo: la del silencio del celebrante cuando rezaba el Padrenuestro. Cuesta, pero es posible con la ayuda del Señor.
Además, el perdón que Dios nos da es total, llega hasta el olvido. Marginamos muy pronto los favores, pero las ofensas... Si los matrimonios las supieran olvidar, se evitarían y se podrían solucionar muchos dramas familiares.
Que la Madre de misericordia nos ayude a comprender a los otros y a perdonarlos generosamente.
Día litúrgico: Jueves XI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 6,7-15): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo.
»Vosotros, pues, orad así: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal’. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
Comentario: Rev. D. Joan MARQUÉS i Suriñach (Vilamarí, Girona, España)
«Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial»
Hoy, Jesús nos propone un ideal grande y difícil: el perdón de las ofensas. Y establece una medida muy razonable: la nuestra: «Si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas» (Mt 6,14-15). En otro lugar había mostrado la regla de oro de la convivencia humana: «Tratad a los demás como queráis que ellos os traten a vosotros» (Mt 7,12).
Queremos que Dios nos perdone y que los demás también lo hagan; pero nosotros nos resistimos a hacerlo. Cuesta pedir perdón; pero darlo todavía cuesta más. Si fuéramos humildes de veras, no nos sería tan difícil; pero el orgullo nos lo hace trabajoso. Por eso podemos establecer la siguiente ecuación: a mayor humildad, mayor facilidad; a mayor orgullo, mayor dificultad. Esto te dará una pista para conocer tu grado de humildad.
Acabada la guerra civil española (año 1939), unos sacerdotes excautivos celebraron una Misa de acción de gracias en la iglesia de Els Omells. El celebrante, tras las palabras del Padrenuestro «perdona nuestras ofensas», se quedó parado y no podía continuar. No se veía con ánimos de perdonar a quienes les habían hecho padecer tanto allí mismo en un campo de trabajos forzados. Pasados unos instantes, en medio de un silencio que se podía cortar, retomó la oración: «así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden». Después se preguntaron cuál había sido la mejor homilía. Todos estuvieron de acuerdo: la del silencio del celebrante cuando rezaba el Padrenuestro. Cuesta, pero es posible con la ayuda del Señor.
Además, el perdón que Dios nos da es total, llega hasta el olvido. Marginamos muy pronto los favores, pero las ofensas... Si los matrimonios las supieran olvidar, se evitarían y se podrían solucionar muchos dramas familiares.
Que la Madre de misericordia nos ayude a comprender a los otros y a perdonarlos generosamente.
miércoles, 15 de junio de 2011
EVANGELIO DE HOY MIERCOLES XI DEL TIEMPO ORDINARIO
"MI INTRODUCCIÓN AL EVANGELIO DE HOY"
¡AMIGOS! ANTES DE INSERTAR EL EVANGELIO DE HOY MIERCOLES, QUIERO YO MISMO HACERME LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
¿CUANDO REALIZO ALGÚN ACTO DE MISERICORDIA ¿POR QUE O POR QUIEN LO HAGO? ¿ES UN ACTO DE AMOR A DIOS O LO HACEMOS PARA QUE NOS VEAN? Y ¿NUESTRA ORACIÓN? ES SINCERA RECONOCIENDO QUE SOMOS HIJOS DE DIOS Y POR TANTO ¿NOS PRESENTARNOS CON VERDADERA HUMILDAD AN ÉL?
A CONTINUACIÓN INSERTO EL EVANGELIO DE HOY Y SU CORRESPONDIENTE COMENTARIO
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: Miércoles XI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 6,1-6.16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
»Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
»Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».
Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos»
Hoy, Jesús nos invita a obrar para la gloria de Dios, con el fin de agradar al Padre, que para eso mismo hemos sido creados. Así lo afirma el Catecismo de la Iglesia: «Dios creó todo para el hombre, pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación». Éste es el sentido de nuestra vida y nuestro honor: agradar al Padre, complacer a Dios. Éste es el testimonio que Cristo nos dejó. Ojalá que el Padre celestial pueda dar de cada uno de nosotros el mismo testimonio que dio de su Hijo en el momento de su bautizo: «Éste es mi Hijo amado en quien me he complacido» (Mt 3,17).
La falta de rectitud de intención sería especialmente grave y ridícula si se produjera en acciones como son la oración, el ayuno y la limosna, ya que se trata de actos de piedad y de caridad, es decir, actos que —per se— son propios de la virtud de la religión o actos que se realizan por amor a Dios.
Por tanto, «cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial» (Mt 6,1). ¿Cómo podríamos agradar a Dios si lo que procuramos de entrada es que nos vean y quedar bien —lo primero de todo— delante de los hombres? No es que tengamos que escondernos de los hombres para que no nos vean, sino que se trata de dirigir nuestras buenas obras directamente y en primer lugar a Dios. No importa ni es malo que nos vean los otros: todo lo contrario, pues podemos edificarlos con el testimonio coherente de nuestra acción.
Pero lo que sí importa —¡y mucho!— es que nosotros veamos a Dios tras nuestras actuaciones. Y, por tanto, debemos «examinar con mucho cuidado nuestra intención en todo lo que hacemos, y no buscar nuestros intereses, si queremos servir al Señor» (San Gregorio Magno).
¡AMIGOS! ANTES DE INSERTAR EL EVANGELIO DE HOY MIERCOLES, QUIERO YO MISMO HACERME LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
¿CUANDO REALIZO ALGÚN ACTO DE MISERICORDIA ¿POR QUE O POR QUIEN LO HAGO? ¿ES UN ACTO DE AMOR A DIOS O LO HACEMOS PARA QUE NOS VEAN? Y ¿NUESTRA ORACIÓN? ES SINCERA RECONOCIENDO QUE SOMOS HIJOS DE DIOS Y POR TANTO ¿NOS PRESENTARNOS CON VERDADERA HUMILDAD AN ÉL?
A CONTINUACIÓN INSERTO EL EVANGELIO DE HOY Y SU CORRESPONDIENTE COMENTARIO
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: Miércoles XI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 6,1-6.16-18): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
»Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
»Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará».
Comentario: Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos»
Hoy, Jesús nos invita a obrar para la gloria de Dios, con el fin de agradar al Padre, que para eso mismo hemos sido creados. Así lo afirma el Catecismo de la Iglesia: «Dios creó todo para el hombre, pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación». Éste es el sentido de nuestra vida y nuestro honor: agradar al Padre, complacer a Dios. Éste es el testimonio que Cristo nos dejó. Ojalá que el Padre celestial pueda dar de cada uno de nosotros el mismo testimonio que dio de su Hijo en el momento de su bautizo: «Éste es mi Hijo amado en quien me he complacido» (Mt 3,17).
La falta de rectitud de intención sería especialmente grave y ridícula si se produjera en acciones como son la oración, el ayuno y la limosna, ya que se trata de actos de piedad y de caridad, es decir, actos que —per se— son propios de la virtud de la religión o actos que se realizan por amor a Dios.
Por tanto, «cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial» (Mt 6,1). ¿Cómo podríamos agradar a Dios si lo que procuramos de entrada es que nos vean y quedar bien —lo primero de todo— delante de los hombres? No es que tengamos que escondernos de los hombres para que no nos vean, sino que se trata de dirigir nuestras buenas obras directamente y en primer lugar a Dios. No importa ni es malo que nos vean los otros: todo lo contrario, pues podemos edificarlos con el testimonio coherente de nuestra acción.
Pero lo que sí importa —¡y mucho!— es que nosotros veamos a Dios tras nuestras actuaciones. Y, por tanto, debemos «examinar con mucho cuidado nuestra intención en todo lo que hacemos, y no buscar nuestros intereses, si queremos servir al Señor» (San Gregorio Magno).
martes, 14 de junio de 2011
EVANGELIO DE HOY MARTES XI DEL TIEMPO ORDINARIO
¿COMO CAMBIARÍAMOS SI PUSIERAMOS EN PRACTICA LO QUE JESUS NOS DICE EN EL EVANGELIO DE HOY? ¡QUE DIFICIL NOS PARECE A VECES "AMAR AL QUE NOS DESPRECIA, AL QUE NO PIENSA COMO NOSOTROS, AL QUE ESTÁ MENOS FORMADOS O TIENE MENOS QUE NOSOTROS" TENGAMOS EN CUENTA LO QUE JESÚS NOS DICE: TENEMOS QUE DARNOS NOSOTROS MISMOS A LOS DEMAS, SOLO ASI ESTAREMOS HACIENDO REALIDAD EL MENSAJE EVANGÉLICO DE HOY.
¡SEAMOS GENEROSOS! PERO NO CON QUIEN LOS SON
CON NOSOTROS SINO INCLUSO CON AQUELLOS CIB
LOS QUE NO SIMPATIZAMOS O SABEMOS QUE LES CAEMOS
MAL.
NO OLVIDEMOS QUE LO IMPORTANTE ES HACER REALIDAD EL MENSAJE DE
CRISTO ¡PADRE, PERDÓNALES PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN"
¿Y NOSOTROS QUE?
MEDITEMOS EL EVANGELIO DE ESTE DÍA QUE INSERTO A CONTINUACIÓN
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: Martes XI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 5,43-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».
Comentario: Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Rubí, Barcelona, España)
«Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial»
Hoy, Cristo nos invita a amar. Amar sin medida, que es la medida del Amor verdadero. Dios es Amor, «que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5,45). Y el hombre, chispa de Dios, ha de luchar para asemejarse a Él cada día, «para que seáis hijos de vuestro Padre celestial» (Mt 5,45). ¿Dónde encontramos el rostro de Cristo? En los otros, en el prójimo más cercano. Es muy fácil compadecerse de los niños hambrientos de Etiopía cuando los vemos por la TV, o de los inmigrantes que llegan cada día a nuestras playas. Pero, ¿y los de casa? ¿y nuestros compañeros de trabajo? ¿y aquella parienta lejana que está sola y que podríamos ir a hacerle un rato de compañía? Los otros, ¿cómo los tratamos? ¿cómo los amamos? ¿qué actos de servicio concretos tenemos con ellos cada día?
Es muy fácil amar a quien nos ama. Pero el Señor nos invita a ir más allá, porque «si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener?» (Mt 5,46). ¡Amar a nuestros enemigos! Amar aquellas personas que sabemos —con certeza— que nunca nos devolverán ni el afecto, ni la sonrisa, ni aquel favor. Sencillamente porque nos ignoran. El cristiano, todo cristiano, no puede amar de manera “interesada”; no ha de dar un trozo de pan, una limosna al del semáforo. Se ha de dar él mismo. El Señor, muriéndose en la Cruz, perdona a quienes le crucifican. Ni un reproche, ni una queja, ni un mal gesto...
Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. La perfección la tenemos en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias. Haciendo lo que toca en cada momento, no lo que nos viene de gusto. La Madre de Dios, en las bodas de Caná de Galilea, se da cuenta de que los invitados no tienen vino. Y se avanza. Y le pide al Señor que haga el milagro. Pidámosle hoy el milagro de saberlo descubrir en las necesidades de los otros.
¡SEAMOS GENEROSOS! PERO NO CON QUIEN LOS SON
CON NOSOTROS SINO INCLUSO CON AQUELLOS CIB
LOS QUE NO SIMPATIZAMOS O SABEMOS QUE LES CAEMOS
MAL.
NO OLVIDEMOS QUE LO IMPORTANTE ES HACER REALIDAD EL MENSAJE DE
CRISTO ¡PADRE, PERDÓNALES PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN"
¿Y NOSOTROS QUE?
MEDITEMOS EL EVANGELIO DE ESTE DÍA QUE INSERTO A CONTINUACIÓN
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: Martes XI del tiempo ordinario
Texto del Evangelio (Mt 5,43-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».
Comentario: Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Rubí, Barcelona, España)
«Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial»
Hoy, Cristo nos invita a amar. Amar sin medida, que es la medida del Amor verdadero. Dios es Amor, «que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5,45). Y el hombre, chispa de Dios, ha de luchar para asemejarse a Él cada día, «para que seáis hijos de vuestro Padre celestial» (Mt 5,45). ¿Dónde encontramos el rostro de Cristo? En los otros, en el prójimo más cercano. Es muy fácil compadecerse de los niños hambrientos de Etiopía cuando los vemos por la TV, o de los inmigrantes que llegan cada día a nuestras playas. Pero, ¿y los de casa? ¿y nuestros compañeros de trabajo? ¿y aquella parienta lejana que está sola y que podríamos ir a hacerle un rato de compañía? Los otros, ¿cómo los tratamos? ¿cómo los amamos? ¿qué actos de servicio concretos tenemos con ellos cada día?
Es muy fácil amar a quien nos ama. Pero el Señor nos invita a ir más allá, porque «si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener?» (Mt 5,46). ¡Amar a nuestros enemigos! Amar aquellas personas que sabemos —con certeza— que nunca nos devolverán ni el afecto, ni la sonrisa, ni aquel favor. Sencillamente porque nos ignoran. El cristiano, todo cristiano, no puede amar de manera “interesada”; no ha de dar un trozo de pan, una limosna al del semáforo. Se ha de dar él mismo. El Señor, muriéndose en la Cruz, perdona a quienes le crucifican. Ni un reproche, ni una queja, ni un mal gesto...
Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. La perfección la tenemos en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias. Haciendo lo que toca en cada momento, no lo que nos viene de gusto. La Madre de Dios, en las bodas de Caná de Galilea, se da cuenta de que los invitados no tienen vino. Y se avanza. Y le pide al Señor que haga el milagro. Pidámosle hoy el milagro de saberlo descubrir en las necesidades de los otros.
lunes, 13 de junio de 2011
EVANGELIO DEL LUNES XI DEL TIEMPO ORDINARIO
MI REFLEXIÓN ANTE EL EVANGELIO DE HOY
¡AMIGOS! CON LA FIESTA DE PENTECOSTES HA TERMINADO EL CICLO DE PASCUA, A LOS CINCUENTA DÍAS, DESPUÉS DE LA RESURECCIÓN DE JESUS Y SU ASCENSIÓN AL CIELO, JESUS COMO HABÍA PROMETIDO ENVÍA AL ESPÍRITU SANTO Y ESTA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO ILUMINA A LOS APÓSTOLES Y SALEN DE FORMA VALIENTE Y SIN MIEDO A PREDICAR EL EVANGELIO Y EJERCER LOS PODERES DE PERDONAR, DE BAUTIZAR Y EN FIN DAR A CONOCER LA PALABRA DE DIOSPERO ESA PALABRA HAY QUE PREDICARLA CON VALENTÍA SÍ, PERO CON EL MÁXIMO DE AMOR. NOS INVITA A QUE NO SIGAMOS LO DEL "DIENTE POR DIENTE Y OJO PO OJO", POR ESO HOY COMENZAMOS EL TIEMPO ORDINARIO.
¿ESTAMOS DISPUESTOS A PREDICAR EL PERDÓN? ¿ESTAMOS DISPUESTOS A PRESENTAR LA OTRA MEJILLA? ¿TENEMOS EN CUENTA EL MENSAJE DE JESUS DESDE LA CRUZ, CUANDO DIRIGIÉNDOSE AL PADRE, DICE "PADRE,PERDÓNALES, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN? ¿ES ESA NUESTRA ACTITUD?
POR TANTO AMIGOS MEDITEMOS EL EVANGELIO DE ESTE DÍA QUE A CONTINUACIÓN VOY A INSERTAR POR HABERLO RECIBIDO COMO SIEMPRE DE "evangeli@r.evangeli.net"
EL EVANGELIO DE HOY
Día litúrgi
co: Lunes XI del tiempo ordina
Texto del Evangelio (Mt 5,38-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda».
Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)
«Pues yo os digo: no resistáis al mal»
Hoy, Jesús nos enseña que el odio se supera en el perdón. La ley del talión era un progreso, pues limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo puedes hacer al prójimo lo que él te ha hecho a ti, de lo contrario cometerías una injusticia; esto es lo que significa el aforismo de «ojo por ojo, diente por diente». Aun así, era un progreso limitado, ya que Jesucristo en el Evangelio afirma la necesidad de superar la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la Cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).
No obstante, el perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos impotentes o acomplejados. A menudo se ha confundido la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. No es eso. Poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien lo ha hecho, con un gesto pacífico pero decidido, la injusticia que ha cometido; es como decirle: «Me has pegado en una mejilla, ¿qué, quieres pegarme también en la otra?, ¿te parece bien tu proceder?». Jesús respondió con serenidad al criado insolente del sumo sacerdote: «Si he hablado mal, demuéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» (Jn 18,23).
Vemos, pues, cuál debe ser la conducta del cristiano: no buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar la violencia y manifestar la gracia divina a un mundo a menudo carente de gracia. San Basilio nos aconseja: «Haced caso y olvidaréis las injurias y agravios que os vengan del prójimo. Podréis ver los nombres diversos que tendréis uno y otro; a él lo llamarán colérico y violento, y a vosotros mansos y pacíficos. Él se arrepentirá un día de su violencia, y vosotros no os arrepentiréis nunca de vuestra mansedumbre».
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¡AMIGOS! CON LA FIESTA DE PENTECOSTES HA TERMINADO EL CICLO DE PASCUA, A LOS CINCUENTA DÍAS, DESPUÉS DE LA RESURECCIÓN DE JESUS Y SU ASCENSIÓN AL CIELO, JESUS COMO HABÍA PROMETIDO ENVÍA AL ESPÍRITU SANTO Y ESTA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO ILUMINA A LOS APÓSTOLES Y SALEN DE FORMA VALIENTE Y SIN MIEDO A PREDICAR EL EVANGELIO Y EJERCER LOS PODERES DE PERDONAR, DE BAUTIZAR Y EN FIN DAR A CONOCER LA PALABRA DE DIOSPERO ESA PALABRA HAY QUE PREDICARLA CON VALENTÍA SÍ, PERO CON EL MÁXIMO DE AMOR. NOS INVITA A QUE NO SIGAMOS LO DEL "DIENTE POR DIENTE Y OJO PO OJO", POR ESO HOY COMENZAMOS EL TIEMPO ORDINARIO.
¿ESTAMOS DISPUESTOS A PREDICAR EL PERDÓN? ¿ESTAMOS DISPUESTOS A PRESENTAR LA OTRA MEJILLA? ¿TENEMOS EN CUENTA EL MENSAJE DE JESUS DESDE LA CRUZ, CUANDO DIRIGIÉNDOSE AL PADRE, DICE "PADRE,PERDÓNALES, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN? ¿ES ESA NUESTRA ACTITUD?
POR TANTO AMIGOS MEDITEMOS EL EVANGELIO DE ESTE DÍA QUE A CONTINUACIÓN VOY A INSERTAR POR HABERLO RECIBIDO COMO SIEMPRE DE "evangeli@r.evangeli.net"
EL EVANGELIO DE HOY
Día litúrgi
co: Lunes XI del tiempo ordina
Texto del Evangelio (Mt 5,38-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Ojo por ojo y diente por diente’. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda».
Comentario: Rev. D. Joaquim MESEGUER García (Sant Quirze del Vallès, Barcelona, España)
«Pues yo os digo: no resistáis al mal»
Hoy, Jesús nos enseña que el odio se supera en el perdón. La ley del talión era un progreso, pues limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo puedes hacer al prójimo lo que él te ha hecho a ti, de lo contrario cometerías una injusticia; esto es lo que significa el aforismo de «ojo por ojo, diente por diente». Aun así, era un progreso limitado, ya que Jesucristo en el Evangelio afirma la necesidad de superar la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la Cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).
No obstante, el perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos impotentes o acomplejados. A menudo se ha confundido la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. No es eso. Poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien lo ha hecho, con un gesto pacífico pero decidido, la injusticia que ha cometido; es como decirle: «Me has pegado en una mejilla, ¿qué, quieres pegarme también en la otra?, ¿te parece bien tu proceder?». Jesús respondió con serenidad al criado insolente del sumo sacerdote: «Si he hablado mal, demuéstrame en qué, pero si he hablado bien, ¿por qué me pegas?» (Jn 18,23).
Vemos, pues, cuál debe ser la conducta del cristiano: no buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar la violencia y manifestar la gracia divina a un mundo a menudo carente de gracia. San Basilio nos aconseja: «Haced caso y olvidaréis las injurias y agravios que os vengan del prójimo. Podréis ver los nombres diversos que tendréis uno y otro; a él lo llamarán colérico y violento, y a vosotros mansos y pacíficos. Él se arrepentirá un día de su violencia, y vosotros no os arrepentiréis nunca de vuestra mansedumbre».
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domingo, 12 de junio de 2011
PENTECOSTÉS, EVANGELIO DE HOY
Contemplar el Evangelio de hoy
Día litúrgico: Pentecostés (Misa del día
Texto del Evangelio (Jn 20,19-23): Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Comentario: Mons. Josep Àngel SAIZ i Meneses Obispo de Terrassa (Barcelona, España)
«Recibid el Espíritu Santo»
Hoy, en el día de Pentecostés se realiza el cumplimiento de la promesa que Cristo había hecho a los Apóstoles. En la tarde del día de Pascua sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20,22). La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés renueva y lleva a plenitud ese don de un modo solemne y con manifestaciones externas. Así culmina el misterio pascual.
El Espíritu que Jesús comunica crea en el discípulo una nueva condición humana y produce unidad. Cuando el orgullo del hombre le lleva a desafiar a Dios construyendo la torre de Babel, Dios confunde sus lenguas y no pueden entenderse. En Pentecostés sucede lo contrario: por gracia del Espíritu Santo, los Apóstoles son entendidos por gentes de las más diversas procedencias y lenguas.
El Espíritu Santo es el Maestro interior que guía al discípulo hacia la verdad, que le mueve a obrar el bien, que lo consuela en el dolor, que lo transforma interiormente, dándole una fuerza, una capacidad nuevas.
El primer día de Pentecostés de la era cristiana, los Apóstoles estaban reunidos en compañía de María, y estaban en oración. El recogimiento, la actitud orante es imprescindible para recibir el Espíritu. «De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno» (Hch 2,2-3).
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y se pusieron a predicar valientemente. Aquellos hombres atemorizados habían sido transformados en valientes predicadores que no temían la cárcel, ni la tortura, ni el martirio. No es extraño; la fuerza del Espíritu estaba en ellos.
El Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad, es el alma de mi alma, la vida de mi vida, el ser de mi ser; es mi santificador, el huésped de mi interior más profundo. Para llegar a la madurez en la vida de fe es preciso que la relación con Él sea cada vez más consciente, más personal. En esta celebración de Pentecostés abramos las puertas de nuestro interior de par en par.
Día litúrgico: Pentecostés (Misa del día
Texto del Evangelio (Jn 20,19-23): Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Comentario: Mons. Josep Àngel SAIZ i Meneses Obispo de Terrassa (Barcelona, España)
«Recibid el Espíritu Santo»
Hoy, en el día de Pentecostés se realiza el cumplimiento de la promesa que Cristo había hecho a los Apóstoles. En la tarde del día de Pascua sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo» (Jn 20,22). La venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés renueva y lleva a plenitud ese don de un modo solemne y con manifestaciones externas. Así culmina el misterio pascual.
El Espíritu que Jesús comunica crea en el discípulo una nueva condición humana y produce unidad. Cuando el orgullo del hombre le lleva a desafiar a Dios construyendo la torre de Babel, Dios confunde sus lenguas y no pueden entenderse. En Pentecostés sucede lo contrario: por gracia del Espíritu Santo, los Apóstoles son entendidos por gentes de las más diversas procedencias y lenguas.
El Espíritu Santo es el Maestro interior que guía al discípulo hacia la verdad, que le mueve a obrar el bien, que lo consuela en el dolor, que lo transforma interiormente, dándole una fuerza, una capacidad nuevas.
El primer día de Pentecostés de la era cristiana, los Apóstoles estaban reunidos en compañía de María, y estaban en oración. El recogimiento, la actitud orante es imprescindible para recibir el Espíritu. «De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno» (Hch 2,2-3).
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y se pusieron a predicar valientemente. Aquellos hombres atemorizados habían sido transformados en valientes predicadores que no temían la cárcel, ni la tortura, ni el martirio. No es extraño; la fuerza del Espíritu estaba en ellos.
El Espíritu Santo, Tercera Persona de la Santísima Trinidad, es el alma de mi alma, la vida de mi vida, el ser de mi ser; es mi santificador, el huésped de mi interior más profundo. Para llegar a la madurez en la vida de fe es preciso que la relación con Él sea cada vez más consciente, más personal. En esta celebración de Pentecostés abramos las puertas de nuestro interior de par en par.
MI LOCUSIÓN EN COPE GRAN CANARIA 11.06.11
LA NOTICIA DE LA SEMANA 11.06.11 COPE GRAN CANARIA:
BUENAS TARDES ALFREDO Y OYENTES DE COPE GRAN CANARIA, ESTA TARDE QUIERO RECORDAR LA SIGUIENTE ORACIÓN:
VEN, ESPÍRITU SANTO
,
LLENA LOS CORAZONES DE TUS FIELES
Y ENCIENDE EN ELLOS LA LLAMA DE TU AMOR
COMIENZO ASÍ JUSTAMENTE PORQUE HOY ES LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS Y EL DÍA EN QUE LOS AYUNTAMIENTOS SE HAN CONSTITUIDOS.
QUIERO FELICITAR AL SUPERCONCEJAL DON ÁNGEL SABROSO RAMÍREZ, ESTOY SEGURO QUE VA A DESEMPEÑAR ESTAS FUNCIONES COMO ÉL SABE HACERLO, MUCHA SUERTE Y ÁNIMO SEÑOR SABROSO.
TAMBIÉN QUIERO FELICITAR A LOS QUE HAN ENTRADO POR PRIMERA VEZ COMO CONCEJALES Y EN ESPECIAL A CRISTIAN SANTANA HERNÁNDEZ, A SUS PADRES MIS AMIGOS CARMELO Y MARI LUZ, ESTOY SEGURO, CRISTIAN, SERÁS UNA DE LAS PERLAS DE NUESTRA POLÍTICA
APROVECHO ESTOS ACONTECIMIENTOS, PARA LA SIGUIENTE REFLEXIÓN.
¡SEÑORES ALCALDES Y CONCEJALES DE LOS DIFERENTES AYUNTAMIENTOS DE LA PROVINCIA DE LAS PALMAS! HOY UNOS HABRÁN JURADO SOBRE LA BIBLIA Y OTROS HABRÁN PROMETIDO SERVIR FIELMENTE AL DESEMPEÑO DE SU CARGO COMO ALCALDE O CONCEJAL.
NO SE OLVIDEN QUE HAN LLEGADO A OSTENTAR EL CARGO QUE HOY HAN JURADO O PROMETIDO, GRACIAS AL PUEBLO QUE HAN PUESTO LA CONFIANZA EN CADA UNO DE USTEDES, DEPOSITADO SU VOTO PARA QUE HAYAN SIDO ELEGIDOS.
POR TANTO
NO SE OLVIDEN DEL PROGRAMA QUE HAN PRESENTADO Y POR CONSIGUIENTE QUE ES DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO.
TENGAN EN CUENTA LA OBLIGACIÓN QUE HAN ADQUIRIDO, GOBERNAR PARA TODOS Y POR TANTO POR TODOS TIENEN QUE PREOCUPARSE, SIN PARTIDISMOS.
QUE NO HAYA FAVORITISMO NI DIFERENCIA DE CLASES, TODOS, TENEMOS DERECHO A SER BIEN TRATADOS, A CONSEGUIR UN PUESTO DE TRABAJO, SIN TENER EN CUENTA LAS SIGLAS DEL PARTIDO, PERO, ESO SÍ VELEMOS POR TANTOS PARADOS QUE TENEMOS, TANTOS MENESTEROSOS, Y, POR TANTO, NO PUEDEN TAPARSE LOS OÍDOS ANTE TANTOS RUEGOS Y SOBRE TODO AYUDEN A QUE SURJAN EMPLEOS QUE AUNQUE NO SON LOS QUE TENGAN QUE CREAR LOS PUESTOS DE TRABAJO, SI LOS QUE PUEDEN AYUDAR A LOS PEQUEÑOS EMPRESARIOS VÍA DISMINUCIÓN DE IMPUESTOS Y ALGÚN OTRO INCENTIVO PARA QUE SE FOMENTE LA CREACIÓN DE EMPRESAS Y POR TANTO DARÁ LUGAR AL PLENO EMPLEO.
NO OLVIDEN A LAS FAMILIAS, AYUDAR A ESAS MUJERES QUE QUEDAN EMBARAZADAS Y QUE AL QUEDAR ABANDONADAS Y SIN INGRESOS, DECIDEN ABORTAR, NO LO CONSIENTAN Y ABRAN CENTROS DESTINADOS A LA PROTECCIÓN DE ESAS MUJERES PARA QUE NO ABORTEN.
SUBVENCIONEN A LA CREACIÓN DE ESCUELAS INFANTILES.
TENGAN EN CUENTA LA ENSEÑANZA, A FIN DE QUE SE EDUQUEN A LOS NIÑOS Y NIÑAS COMO AUTÉNTICOS HOMBRES DE PROVECHO, DONDE PRIMEN LOS VALORES MORALES, NO OLVIDEMOS QUE HOY POR HOY TENEMOS EL PRIMER PUESTO EN EL MALTRATO ¿DEBIDO A QUÉ?
CONSTE, EL ESPÍRITU SANTO ESTÁ DISPUESTO A ILUMINARLES PARA QUE SEAN CAPACES DE RENOVAR LA FAZ DE LA TIERRA.
HOY DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR, MEDITEMOS Y PIDAMOS AL ESPÍRITU SANTO
QUE NOS ILUMINE A TODOS, A UNOS COMO GOBERNANTES, A OTROS COMO ENSEÑANTES Y A OTROS COMO PADRES, ABUELOS, NOVIOS Y NOVIAS
Y QUE JUNTOS PODAMOS CONSEGUIR UNAS ISLAS CANARIAS MEJOR Y MAS CATÓLICA.
¡AMIGOS! HASTA EL PRÓXIMO SÁBADO SI DIOS QUIERE Y NO OLVIDEN MARCAR EN LA DECLARACIÓN DE LA RENTA LA “X” PARA LA IGLESIA CATÓLICA.
FDO. BLAS GONZÁLEZ
BUENAS TARDES ALFREDO Y OYENTES DE COPE GRAN CANARIA, ESTA TARDE QUIERO RECORDAR LA SIGUIENTE ORACIÓN:
VEN, ESPÍRITU SANTO
,
LLENA LOS CORAZONES DE TUS FIELES
Y ENCIENDE EN ELLOS LA LLAMA DE TU AMOR
COMIENZO ASÍ JUSTAMENTE PORQUE HOY ES LA VIGILIA DE PENTECOSTÉS Y EL DÍA EN QUE LOS AYUNTAMIENTOS SE HAN CONSTITUIDOS.
QUIERO FELICITAR AL SUPERCONCEJAL DON ÁNGEL SABROSO RAMÍREZ, ESTOY SEGURO QUE VA A DESEMPEÑAR ESTAS FUNCIONES COMO ÉL SABE HACERLO, MUCHA SUERTE Y ÁNIMO SEÑOR SABROSO.
TAMBIÉN QUIERO FELICITAR A LOS QUE HAN ENTRADO POR PRIMERA VEZ COMO CONCEJALES Y EN ESPECIAL A CRISTIAN SANTANA HERNÁNDEZ, A SUS PADRES MIS AMIGOS CARMELO Y MARI LUZ, ESTOY SEGURO, CRISTIAN, SERÁS UNA DE LAS PERLAS DE NUESTRA POLÍTICA
APROVECHO ESTOS ACONTECIMIENTOS, PARA LA SIGUIENTE REFLEXIÓN.
¡SEÑORES ALCALDES Y CONCEJALES DE LOS DIFERENTES AYUNTAMIENTOS DE LA PROVINCIA DE LAS PALMAS! HOY UNOS HABRÁN JURADO SOBRE LA BIBLIA Y OTROS HABRÁN PROMETIDO SERVIR FIELMENTE AL DESEMPEÑO DE SU CARGO COMO ALCALDE O CONCEJAL.
NO SE OLVIDEN QUE HAN LLEGADO A OSTENTAR EL CARGO QUE HOY HAN JURADO O PROMETIDO, GRACIAS AL PUEBLO QUE HAN PUESTO LA CONFIANZA EN CADA UNO DE USTEDES, DEPOSITADO SU VOTO PARA QUE HAYAN SIDO ELEGIDOS.
POR TANTO
NO SE OLVIDEN DEL PROGRAMA QUE HAN PRESENTADO Y POR CONSIGUIENTE QUE ES DE OBLIGADO CUMPLIMIENTO.
TENGAN EN CUENTA LA OBLIGACIÓN QUE HAN ADQUIRIDO, GOBERNAR PARA TODOS Y POR TANTO POR TODOS TIENEN QUE PREOCUPARSE, SIN PARTIDISMOS.
QUE NO HAYA FAVORITISMO NI DIFERENCIA DE CLASES, TODOS, TENEMOS DERECHO A SER BIEN TRATADOS, A CONSEGUIR UN PUESTO DE TRABAJO, SIN TENER EN CUENTA LAS SIGLAS DEL PARTIDO, PERO, ESO SÍ VELEMOS POR TANTOS PARADOS QUE TENEMOS, TANTOS MENESTEROSOS, Y, POR TANTO, NO PUEDEN TAPARSE LOS OÍDOS ANTE TANTOS RUEGOS Y SOBRE TODO AYUDEN A QUE SURJAN EMPLEOS QUE AUNQUE NO SON LOS QUE TENGAN QUE CREAR LOS PUESTOS DE TRABAJO, SI LOS QUE PUEDEN AYUDAR A LOS PEQUEÑOS EMPRESARIOS VÍA DISMINUCIÓN DE IMPUESTOS Y ALGÚN OTRO INCENTIVO PARA QUE SE FOMENTE LA CREACIÓN DE EMPRESAS Y POR TANTO DARÁ LUGAR AL PLENO EMPLEO.
NO OLVIDEN A LAS FAMILIAS, AYUDAR A ESAS MUJERES QUE QUEDAN EMBARAZADAS Y QUE AL QUEDAR ABANDONADAS Y SIN INGRESOS, DECIDEN ABORTAR, NO LO CONSIENTAN Y ABRAN CENTROS DESTINADOS A LA PROTECCIÓN DE ESAS MUJERES PARA QUE NO ABORTEN.
SUBVENCIONEN A LA CREACIÓN DE ESCUELAS INFANTILES.
TENGAN EN CUENTA LA ENSEÑANZA, A FIN DE QUE SE EDUQUEN A LOS NIÑOS Y NIÑAS COMO AUTÉNTICOS HOMBRES DE PROVECHO, DONDE PRIMEN LOS VALORES MORALES, NO OLVIDEMOS QUE HOY POR HOY TENEMOS EL PRIMER PUESTO EN EL MALTRATO ¿DEBIDO A QUÉ?
CONSTE, EL ESPÍRITU SANTO ESTÁ DISPUESTO A ILUMINARLES PARA QUE SEAN CAPACES DE RENOVAR LA FAZ DE LA TIERRA.
HOY DÍA DEL APOSTOLADO SEGLAR, MEDITEMOS Y PIDAMOS AL ESPÍRITU SANTO
QUE NOS ILUMINE A TODOS, A UNOS COMO GOBERNANTES, A OTROS COMO ENSEÑANTES Y A OTROS COMO PADRES, ABUELOS, NOVIOS Y NOVIAS
Y QUE JUNTOS PODAMOS CONSEGUIR UNAS ISLAS CANARIAS MEJOR Y MAS CATÓLICA.
¡AMIGOS! HASTA EL PRÓXIMO SÁBADO SI DIOS QUIERE Y NO OLVIDEN MARCAR EN LA DECLARACIÓN DE LA RENTA LA “X” PARA LA IGLESIA CATÓLICA.
FDO. BLAS GONZÁLEZ
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